Una Iglesia en comunión
En 2010, luego de ocho años de investigación, consulta e incluso empatía, la Diócesis de Saltillo presentó su Plan Diocesano de Pastoral. La base de este plan, según señala el mensaje para su proclamación redactado por el Obispo Fray Raúl Vera López, fue el Concilio Vaticano II, y de éste la arista principal, es “introducir el evangelio en la historia de cada comunidad eclesial”, permitiendo que el anuncio de Cristo “llegue a las personas, modele las comunidades e incida profundamente mediante el testimonio de los valores evangélicos en la sociedad y en la cultura”.
Esta comunión, dice el Obispo, está estrechamente unida a la capacidad de la comunidad cristiana para acoger todos los dones del Espíritu Santo. “La unidad de la Iglesia no es uniformidad, sino integración orgánica de las legítimas diversidades. Es la realidad de muchos miembros unidos en un sólo cuerpo, el único Cuerpo de Cristo. Es necesario, pues, que la Iglesia del tercer milenio impulse a todos los bautizados y confirmados a tomar conciencia de la propia responsabilidad activa en la vida eclesial. Junto con el ministerio ordenado, pueden florecer otros ministerios, instituidos o simplemente reconocidos, para el bien de toda la comunidad, atendiéndola en sus múltiples necesidades”, destaca.
Carismas que respondan a las necesidades
A fin de lograr este propósito, la Diócesis de Saltillo promueve entre sus fieles el uso de tales dones otorgados a través del bautismo, cuyos primeros receptores fueron los apóstoles en Pentecostés; estos dones, también llamados carismas, son una riqueza que se deben renovar constantemente para atender las diferentes necesidades del Pueblo de Dios.
“Según el carisma que tiene cada grupo y cada movimiento apostólico, van a vivir más plenamente su fe en Cristo, en Dios; y cumplir con la misión que nos ha encomendado. Propiamente el carisma es el don del Espíritu Santo y uno va descubriendo qué don le ha dado a cada quien; entonces se trata de poner al servicio de la comunidad ese don”, explicó Sotero Silva Gallegos, párroco del templo en honor al Espíritu Santo.
“Como dice la Sagrada Escritura y San Pablo en la Carta a los Efesios: a unos los ha hecho maestros, a otros les ha dado el don de lenguas, a otros el don de curación, etcétera. Entonces según cada quien tenga ese carisma lo va poniendo al servicio de la comunidad. Claro está que nosotros hablamos a lo mejor de un grupo apostólico, un movimiento, pero todo va a cumplir la misión que el Señor nos ha encargado cuando les dijo a los apóstoles vayan y prediquen el Evangelio a toda criatura”, añadió.
Un Movimiento con carisma propio
Su Santidad Benedicto XVI, en un discurso dirigido al Movimiento de la Renovación Carismática Católica en Octubre de 2008, escribió: “podemos decir muy bien que uno de los elementos y aspectos positivos de las comunidades de la Renovación Carismática Católica es precisamente la importancia que en ellas tienen los carismas o dones del Espíritu Santo y su mérito consiste en haber recordado en la Iglesia su actualidad”. Reconoce en ellos “un don singular del Señor y un valioso recurso para la vida de la Iglesia. Es preciso acogerlos con confianza y valorarlos en sus diferentes contribuciones que han de ponerse al servicio de la utilidad común de manera ordenada y fecunda”.
Añade que en el Nuevo Testamento, se destaca que los carismas surgieron como signos visibles de la venida del Espíritu Santo, por lo que constituyen una realidad siempre viva: “el mismo Espíritu divino, alma de la Iglesia, actúa en ella en todas las épocas, y sus intervenciones, misteriosas y eficaces, se manifiestan en nuestro tiempo de manera providencial. Los movimientos y las nuevas comunidades son como irrupciones del Espíritu Santo en la Iglesia y en la sociedad contemporánea”.
Otros carismas
En las actividades diarias se aprecia el desarrollo comunitario y eclesial de todas estas gracias, dice el padre Sotero. “Cada grupo tiene una misión, por ejemplo los lectores que participan en las lecturas en las misas, está Cáritas, la Pastoral de Multitudes, la familiar, los ministros extraordinarios de la Comunión, los catequistas, los jóvenes. Todos tenemos algún carisma, algún don que Dios nos ha dado y lo que queremos es que se ponga al servicio de la comunidad”.
Según el sitio Web de la Editorial Católica Internacional San Pablo, con sede en Italia, de acuerdo a sus características y criterios de eclesialidad, los movimientos pueden ser: Laicales, cuando la pertenencia no se da en virtud de un estado religioso propio (como en las órdenes) o por medio de un sacramento (como el presbiterado). Comunitarios: con miembros cristianos consagrados y ordenados; Misioneros: cuyo carisma es participar del llamado a la evangelización; y Ecuménicos: que trabajan por la unidad desde la oración común.
El modo concreto en que cada fiel puede experimentar su pertenencia al Cuerpo de Cristo, expone Benedicto XVI, es a través de la diócesis y parroquias, como estructuras de la Iglesia en un territorio particular. “En todos los siglos han nacido movimientos. En él nuestro el Espíritu Santo nos ha dado nuevas iniciativas con nuevos aspectos de la vida cristiana: vividos por personas humanas con sus límites, crean también dificultades. Primera regla: no extinguir los carismas, estar agradecidos, aunque sean incómodos. Segunda: la Iglesia es una; si los movimientos son realmente dones del Espíritu Santo, se insertan y sirven a la Iglesia”.
Petra Rocha
Para saber
Fiesta patronal en el templo del Espíritu Santo
• Domingo 27 de Mayo
Actividades
• En el templo de la Colonia Topochico se realizarán tres misas solemnes desde las nueve y hasta mediodía; esta última oficiada por el Obispo Emérito Francisco Villalobos Padilla
• Se contará con kermesse, lotería, venta de antojitos mexicanos, danzas, juegos pirotécnicos y quema de pólvora a las 10:00 p.m.
+ En este marco se realizaron eventos especiales como primeras comuniones y confirmaciones