Piden apoyo para manutención de seminaristas
A través de colectas, tanto en parroquias y cruceros de Monclova y Saltillo, se pretende obtener recursos para la formación de los futuros sacerdotes
Promover las vocaciones es parte importante del Plan Pastoral de la Diócesis de Saltillo, que requiere de “más sacerdotes, religiosas, religiosos y laicos dispuestos a trabajar”, aseguró el sacerdote Héctor Jorge García Rodríguez, Ecónomo del Seminario, al informar sobre el inicio en febrero próximo de la Colecta Anual 2012 para quienes se forman en el Seminario.
Bajo el lema “Sacerdotes con Cristo para dignificar la vida”, el día cinco iniciarán formalmente las actividades, que durante 12 años consecutivos han tenido lugar a fin de reunir fondos que permitan continuar con la labor de formación de jóvenes seminaristas; y es que cada uno de ellos cuesta a los católicos cinco mil pesos mensuales, principalmente por concepto de pago a maestros, mantenimiento de las instalaciones, servicios y alimentación.
“Más o menos lo que captamos nos dura para dos meses y lo demás todo el año lo sostenemos a través de bienhechores mensuales”, explicó al añadir que en el 2011 se recaudaron 700 mil pesos y este año la meta es rebasar el millón, pues son en total 89 jóvenes los que se preparan para el sacerdocio en el Seminario Menor, Curso Introductorio y Seminario Mayor.
“El lema es porque toda la acción del evangelio, la presencia de Jesús y el reino de Dios es para dignificar la vida de la persona; y el sacerdote, desde el primer sacramento que administra para cada una de las criaturas de Dios como es el bautismo, lo eleva a la dignidad de hijo de Dios y cada acción que realiza la Iglesia va en la línea de dignificar a la persona para que goce de todo el proyecto divino”, añadió.
Metas a trabajar
En la presente campaña se tienen tres metas específicas. La primera es promover las vocaciones a la vida sacerdotal, a la vida consagrada y el laico al servicio del reino de Dios; para ello se realizó un disco compacto que explica a detalle cómo deben ser impartidas las catequesis vocacionales y actividades para promover las vocaciones. “El segundo aspecto es intensificar la oración para los que han dado un sí a la vida sacerdotal, religiosa y de apostolado laico; que éste sea un sí generoso, entusiasta, comprometido y perseveren para que cada día haya más sacerdotes y mas religiosos o religiosas”.
Otra meta fue una jornada de oración de 24 horas, la cual se organizó el pasado 20 y 21 de enero en Monclova y Saltillo para este propósito. Finalmente el tercer aspecto de la campaña es la solidaridad o corresponsabilidad de todos los bautizados, para impulsar las vocaciones y el Seminario; abarca la colecta anual y boteo, así como actividades para los niños en las parroquias, los colegios y todos los espacios de Iglesia.
Responsabilidad de seminaristas
Para los seminaristas esta es una gran responsabilidad, pues se trata de un apoyo directo a su formación como futuros servidores de la comunidad. Así lo asume Humberto García Sánchez, estudiante de cuarto grado de Teología, al destacar que el seminarista “puede aportar mucho porque tiene que ser un hombre de Dios y creo que lo que hoy necesita la sociedad son hombres auténticos, con ideales grandes que sepan reconocer al otro sus necesidades, se entreguen, sean generosos y vivan plenamente su vocación”.
José Antonio Ortiz Coss, que cursa el Primer Grado de Filosofía, expresó que ser seminarista es una etapa importantísima en la formación del sacerdocio, “de búsqueda en el camino a la santidad que a lo que estamos llamados todos los cristianos… debemos ser un signo de esperanza para toda la gente sobre todo en este mundo de tantos miedos, inseguridad, violencia. Esperanza en Cristo, en que va a haber paz; ser estos símbolos que lleven a la gente a volver a creer no sólo en la Iglesia y en instituciones, sino creer que hay una real oportunidad de ser felices…volver a creer en nosotros mismos como mexicanos”.
Pidió a los laicos además de oración, exigencia para con sus pastores. “En el caso de los que lleguen a trabajar con nosotros que nos exijan esfuerzo, trabajo, responsabilidad, testimonio, simplemente el hecho de que digamos que somos seminaristas nos da la obligación por compromiso, por tratar de hacer todo eso”.
Israel Badillo Feliciano, estudiante de segundo grado de Filosofía, añade que ser seminarista implica vivir los valores. “Ante todo la verdad, la pobreza, la castidad… y ser una persona de fe, comprometida con lo que estudia, con lo que vive, con lo que es… para mí es un estado de vida donde puedes servirle a Dios a través de ser un cristiano más comprometido”.
Y es que Israel sintió el llamado prácticamente por casualidad, pues su mal comportamiento en casa obligó a sus familiares a enviarlo a Monterrey, donde pudo convivir con una comunidad de sacerdotes que le impactó de tal manera que poco tiempo después decidió él mismo convertirse en uno de ellos. “Yo trabajaba y eso me hizo pensar que ya era autosuficiente, y comencé a verme como superior a mis propios familiares”.
Afortunadamente esto ya pasó y como otros jóvenes en el Seminario que ingresan buscando escribir su propia historia de apoyo a la comunidad, hoy forma parte de dicha comunidad que agrupa decenas de estudiantes, muchos de ellos procedentes de las diócesis de Matamoros, Linares, Nuevo Laredo y Ciudad Victoria, lo que muestra la importancia que ha cobrado la institución como centro de formación teológica en el país.
Con información de Fernando Hernández
Petra Rocha