| Migrantes en busca de la esperanza | |
|
El túnel es perfecto. Las paredes sombrías dibujan el presente que se avecina sin saber lo que les espera: tortura, violación, abuso y tal vez, hasta la muerte misma.
El ulular de sonido del tren es lo más seguro; lo demás no. Ni siquiera quienes acompañan porque finalmente en el secuestro el rastro se invisibiliza y las huellas desaparecen.
Cientos de centroamericanos, entre ellos de Honduras, El Salvador, Nicaragua, Guatemala, se enlistan por ese camino de piedras y de rieles, a sabiendas que el camino es largo con un futuro incierto.
Rostros desconocidos; rostros cubiertos, rostros en la penumbra, sin ojos, sin oídos, sin boca, sin libertad para emitir una palabra, sin oportunidad para escuchar un sonido, sin la esperanza de tener una expresión; rostros muertos.
Rostros sin rostro, miradas perdidas, brazos sin manos, manos sin dedos, piernas mutiladas sin poder correr, sin poder escapar del dolor y del sufrimiento, sufrimiento mayor que la pobreza del hogar mismo.
Sueños truncados, como truncadas todas aquellas vivencias en el país donde desean vivir, donde desean correr, donde desean crear y crearse.
Esta es la realidad de los migrantes: la violación de los derechos humanos, la violación al transitar por el país en busca de un trabajo para comer, para dormir, para vivir.
Estos son los resultados de la omisión del Estado Mexicano; omisión que se convierte en complicidad cuando hay secuestro, tortura y violación sexual.
Cómplices del crimen organizado, cómplices del sistema capitalista que desvaloriza a la persona y la convierte en centavos, en remesas, donde vales por lo que envías y por lo que recibes.
Este es el nuevo estallido social, un estallido que ruge desde el silencio, un estallido que lastima y carcome el cuerpo, el tejido, la masa y que por todos lados pulula hasta convertirse en podredumbre que hiere por donde pasa.
Pero la esperanza está viva: el migrante tiene un nombre, se destapa, se descubre, se convierte en sujeto y su palabra fluye, sus ojos ven y sus oídos escuchan.
Tienen nombre y apellído, tienen origen, historia y, finalmente, los migrantes tienen dignidad y valentía porque se atreven a cambiar, se atreven a buscar, se atreven a caminar, porque caminar, es esperanza.
Comunicado de prensa en la sección "Comunicados" que se encuentra en la parte de arriba en página principal
|

