| Nuestro Obispo | |
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Fray José Raúl Vera López, OP
VI Obispo de Saltillo
Nació en Acámbaro, Guanajuato, México, el 21 de junio de 1945. Sus padres son José Vera López (+) y Elvira López Sierra (+). Tiene un hermano, (Carlos) y cuatro hermanas (Irma, Pilar, Elvira y Magdalena).
Estudió la primaria, la secundaria y la preparatoria en su tierra natal.
Se trasladó al Distrito Federal para estudiar en la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Titulado Ingeniero Químico en 1968, ingresó en la Orden de Predicadores tomando el hábito el 12 de noviembre de ese mismo año.
Estudios religiosos
Entró al Noviciado en León, Guanajuato. Los estudios filosóficos en el Distrito Federal y los teológicos en Bolonia, Italia (1968 - 1976). Pronunció sus votos temporales el 12 de noviembre de 1969 y los solemnes el 13 de noviembre de 1972. Obtuvo el grado de Licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Santo Tomás de Aquino de Roma, con la máxima calificación "Summa cum laude".
Sacerdote
Fue ordenado sacerdote en Roma, por el Papa Paulo VI, el 29 de junio de 1975.
Como sacerdote sirvió como vicario cooperador en las parroquias de San Rufilo en Bolonia, Italia (1975-1976) y en San Alberto Magno en el D.F. como capellán de los estudiantes de la Universidad Nacional de México (1976- 1977). Fue maestro de novicios de la Provincia de los Dominicos de México, con residencia en el Convento de San Luis Beltrán en Amecameca, México y continuó como capellán de los universitarios de la UNAM los fines de semana; predicaba también en la Casa de Retiros “Agua Viva”, anexa al Convento del Noviciado. Trabajó con los campesinos de San Pedro Nexapa, México, comunidad situada al pie de los volcanes Popocatépetl e Ixtazíhuatl (1977-1985).
Trabajó como Socio del Superior Provincial de los Dominicos de México y Presidente del Secretariado para la Familia Dominicana en México. Fue miembro del Consejo Provincial de la Provincia de los Dominicos de México, cargo en el que duró hasta su nombramiento como obispo. Fue director espiritual adjunto del Senatus “Nuestra Señora de Guadalupe”, organismo que tiene su sede en la Ciudad de México y que en ese tiempo coordinaba los grupos de la Legión de María en varias diócesis del centro de la República Mexicana.
Obispo
El 20 de noviembre de 1987 el Papa Juan Pablo II lo nombró Obispo de Ciudad Altamirano. Fue ordenado Obispo por el mismo Papa Juan Pablo II, en Roma, el 6 de enero de 1988 e inició su servicio en Ciudad Altamirano el 21 de enero del mismo año. Durante su gestión en Ciudad Altamirano escribió 14 cartas pastorales con varios temas que ayudaron a implementar el plan de pastoral orgánico de la diócesis. A través de dicho plan fortaleció la unidad de la diócesis. Se preocupó de un modo especial por atender a los pobres, para lo cual fundó el Centro Atención y Promoción Social “Juan Navarro Ramírez”.
En Ciudad Altamirano permaneció como obispo hasta el 14 de agosto de 1995, fecha en que el Papa lo nombró Obispo Coadjutor en la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas. Ahí llegó a tomar posesión de su cargo el 4 de octubre de ese mismo año. Junto a don Samuel Ruiz García, obispo de esa diócesis, trabajó en la realización y culminación del III Sínodo Diocesano. Se ocupó de la formación de los diáconos permanentes, para lo cual, siempre con don Samuel, colaboró en el Directorio para el Diaconado Permanente Indígena. Visitó toda la diócesis, hasta las comunidades más lejanas.
De un modo especial trabajó con el Obispo Ruiz y con las instancias diocesanas para apoyar el proceso de paz y reconciliación, cuestión prioritaria para el trabajo pastoral de la Diócesis de San Cristóbal de las Casas ante el conflicto armado iniciado el 1 de enero de 1994.
En Saltillo
Permaneció en Chiapas hasta el 30 de diciembre de 1999, fecha en que fue nombrado por el Papa Juan Pablo II, Obispo de Saltillo. Tomó posesión de este cargo el 20 de marzo del año 2000. En esta diócesis se ha preocupado por iniciar un Plan Orgánico de Pastoral, se ha fortalecido la Comisión que trabaja para la promoción del Clero. En el proceso organizativo de la diócesis, busca integrar a los institutos de Vida Consagrada al proceso orgánico de pastoral. De manera muy particular, por medio de Congresos Diocesanos con distintos motivos y en las Asambleas Diocesanas, ha querido que se escuche la voz de los laicos.
Correspondió a él conducir la última etapa de los preparativos para que se concluyera con las Vicarías Carbonífera y Fronteriza de la Diócesis de Saltillo la creación de la Diócesis de Piedras Negras, que el Papa decidió el 8 de enero de 2003 y cuya erección se realizó el 25 de marzo de 2003.
En cuanto a la promoción humana, mientras estuvo a cargo de la región carbonífera, acompañó a los mineros en sus luchas por mejorar su situación laboral. Ha iniciado un trabajo desde la diócesis a favor de la promoción y defensa de los derechos humanos a través de un Centro Diocesano para los Derechos Humanos. Está trabajando a favor de los migrantes: el comedor para los migrantes de Ciudad Acuña (ahora en la hermana Diócesis de Piedras Negras), pasó a ser una Casa del Migrante con servicios integrales para ellos y ellas. En Saltillo se ha fundado otra casa: “Belén, Posada del Migrante”, como parte del proyecto “Frontera con Justicia”.
En la Conferencia del Episcopado Mexicano ha sido miembro del Consejo Permanente, ha presidido la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada y ha sido miembro de la Comisión para la Paz y la Reconciliación en Chiapas.
Es Presidente del Centro para la Atención a las Misiones Indígenas (CENAMI) y del Movimiento para la Paz con Justicia y Dignidad.
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