| Gracias y bendiciones para la Diócesis de Saltillo | |
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Visita del Nuncio Apostólico Christophe Pierre Momentos intensos y, sobre todo de “gracia”, fue lo que vivieron laicos, laicas, religiosas, religiosos, sacerdotes y los dos obispos, Fray Raúl Vera López y Francisco Villalobos, titular y emérito respectivamente, durante los días de la visita del Nuncio Apostólico Christophe Pierre a la Diócesis de Saltillo del 2 al 4 de agosto pasados. Mientras los laicos y laicas presentaron testimonios de lo que han hecho para llevar a cabo el Plan Orgánico de Pastoral en la diócesis, las religiosas y religiosos escucharon atentamente el mensaje que el representante del Papa en México trajo a esta iglesia local; también los sacerdotes tuvieron un tiempo en donde intercambiaron experiencias en la fe y, al inicio de la visita, empresarios e industriales hicieron lo mismo con el Nuncio. No menos importante fue la visita a Belén, Posada del Migrante y, posteriormente, el encuentro con patronatos diocesanos, personas que de alguna u otra manera apoyan en la obtención de fondos para que subsista la iglesia. Además de los encuentros con los distintos grupos, también bendijo la Clínica Lafón, la cual administra Cáritas de Saltillo; además, la Casa Pastoral San José y, finalmente, la imagen del Santo Cura de Ars en la Casa del Sacerdote. El primer día, domingo 2, se realizó un encuentro con empresarios e industriales de la Diócesis de Saltillo, en donde los invitó a buscar “el alimento que no perece” y que los lleva a “ser sujetos en la evangelización”. Esa noche hizo un exhorto para que, quienes dirigen algún negocio o empresa, sean personas que den testimonio de fe con la vida y “sean creyentes alegres”, y se involucren en el servicio pastoral. Ahí mismo dejó ver que los laicos son “servidores en la construcción del Reino de Dios” y que de ninguna manera son nuestros ayudantes, sino que “nosotros somos los que les ayudamos a ellos, somos sus servidores en esta misión”. Al otro día, el lunes 3 de agosto por la mañana, bendijo la Clínica Lafón, la cual reconoció “es una obra muy grande y un signo de esperanza” para quienes padecen físicamente algún dolor. Más tarde celebró la Misa con personas de la vida consagrada, religiosos y religiosas, además de institutos seculares, en donde los motivó a ser portadores de la Buena Nueva, a concretizar su vocación a través de la misión. Al final de la Eucaristía, la religiosa María del Refugio Reyes Flores, superiora general de la Congregación Catequistas Guadalupanas, hizo una petición al Nuncio: “Ojalá nos pueda ayudar en el proceso de la causa de canonización de nuestro padre fundador, el obispo Jesús María Echavarría”. Uno de los encuentros más desgarradores y en los que el Nuncio reconoció “el sufrimiento”, fue sin duda con los migrantes en Belén, Posada del Migrante, en donde después de que los hondureños cantaron el Himno Nacional de ese país y le presentaron una reseña de cómo nació esa casa, el sacerdote Pedro Pantoja hizo una petición al representante del Papa: “Ojalá haya una postura institucional por parte de la Iglesia a favor del migrante y en contra del contubernio, además, la creación de una Pastoral para ellos y que abarque la ruta del terror que inicia en la región sureste del país”, refiriéndose al camino que recorren estas personas y que es de mucho sufrimiento y dolor. Más tarde, como lo mencionaba antes, estuvo con los laicos y laicas de la diócesis, donde disfrutó la ponencia sobre el desarrollo del Plan Orgánico de Pastoral y los logros, además de la iglesia que se quiere tener a través del mismo. El tercer día, después de bendecir la Casa Pastoral San José, tuvo un encuentro con el presbiterio y, antes de la Misa en Catedral, pasó rápidamente a saludar a las personas que trabajan en el Obispado. En la homilía que leyó en Catedral, y que dirigió a los sacerdotes, expresó: “Nuestro mundo y esta diócesis necesitan de pastores fortalecidos interiormente por una profunda experiencia de Dios; que vivan con madurez la dimensión afectiva y humana de su ministerio, inseparable de la dimensión espiritual; de pastores que lleven a cabo su pastoreo en íntima común unión con Cristo humilde, obediente, casto y pobre, y en expresa e inconfundible común unión con el ser y el sentir de la Iglesia”. Al finalizar la Eucaristía, bajó a la cripta del obispo Jesús María Chavarría, en donde rezó un Padre Nuestro y un Ave María, encomendando la causa sobre todo a la Virgen, Madre de Jesucristo. Por la tarde, en la Casa del Sacerdote, bendijo la imagen del Santo Cura de Ars, patrono de los párrocos y a quienes el Papa Benedicto XVI encomendó en este Año Sacerdotal. |






