| Vicaría de Pastoral | |
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¿Qué es? La Vicaría de Pastoral es la instancia diocesana que se ocupa de la acción pastoral de la diócesis en los diversos campos en que esa acción se desarrolla. Funciones Corresponde a esta instancia • Elaborar las propuestas de planes específicos correspondientes a los diversos campos de la acción pastoral; • Ayudar a las comisiones parroquiales, vicariales y a las diocesanas a la realización de los planes específicos; • Crear todos los instrumentos necesarios para la actuación de los planes específicos; • Habilitar a los diversos agentes de pastoral en el ámbito de la propia comisión. La Vicaría de pastoral en la diócesis se forma por los diversos departamentos, normalmente cinco, correspondientes a las categorías o niveles fundamentales en las que se agrupan el conjunto de las comisiones pastorales. El proyecto de Renovación Pastoral en la Diócesis
En el Año 2002, el Obispo Raúl Vera López, O.P., tomó la opción de iniciar una renovación pastoral, utilizando la metodología de prospectiva y fundamentada en la espiritualidad de comunión. Fundamentos El Concilio Vaticano II contempla la Iglesia como Misterio de Comunión y nos ofrece una espiritualidad de Iglesia o de comunión, que funda y genera un determinado camino pastoral y una acción pastoral que, a su vez, sirve y edifica la comunión eclesial. En la historia de este Proyecto de Renovación Pastoral se encuentran dos preocupaciones fundamentales: - ¿Cómo traducir en estilo de vida y de acción, la visión de la Iglesia que nos ha ofrecido el Concilio Vaticano II? - ¿Cómo llegar y evangelizar a los cristianos que se sienten al margen de la Iglesia? Este proyecto es, al mismo tiempo, una propuesta de evangelización que, mediante un plan diocesano de pastoral de conjunto, pone a todos los bautizados y personas de buena voluntad, desde el comienzo, en condiciones de hacer un camino de conversión permanente, en un proceso de educación en la fe como pueblo de Dios. La espiritualidad de la comunión En su Documento sobre la Iglesia, el Concilio la describe como signo e instrumento de unión con Dios y de la unidad de todo el género humano (LG 42). La Iglesia, por lo tanto, está llamada a realizar la comunión entre las personas y con Dios. Pero también está llamada a vivirla de modo que sea signo de esa comunión ante los demás. Hace falta una espiritualidad de comunión, que no considera a la persona como individuo aislado, sino como ser en relación. “Fue voluntad de Dios el santificar y salvar a los hombres no aisladamente sin conexión alguna de unos con otros, sino constituyendo un pueblo que le confesara en verdad y le sirviera santamente” (LG 9). Esto es lo que entendemos por “Espiritualidad Comunitaria”, y esto no podrá ocurrir mientras la gran mayoría de los bautizados sean "masa" anónima y sin identificación, sin peso de lo cristiano en su vida y sin conciencia de misión. Una espiritualidad de comunión implica muchos desafíos para la Iglesia. Y, al mismo tiempo, es algo de lo que no puede prescindir para realizarse tal y como ella misma se ha descubierto y expresado en el Concilio Vaticano II. la comunión con Dios, por la que El nos da una participación real en su Vida; por la que la Iglesia es "Misterio", "realidad humana penetrada por una presencia divina". Planificación y Espiritualidad Comunitaria Hemos visto que nuestro deseo es abrirnos a los dones de Dios y responder a su invitación: a vivir en el amor y a la comunión. Para hacerlo realidad hemos de subordinar cuanto somos y tenemos –como individuos y como grupo- al nacimiento de un nuevo pueblo. El plan pastoral ayuda a llevar a cabo esta subordinación, creando las condiciones para que el pueblo acoja los dones de Dios y experimente el sentido de comunión. El plan pastoral hace posible y concreta la espiritualidad comunitaria y no porque “dirija” al pueblo hacia esta espiritualidad, sino porque, de hecho, es un elemento inseparable de la espiritualidad comunitaria, ya que, en la planificación, el pueblo expresa su deseo de cooperar con los dones de Dios y comienza a vivir su llamada a la santidad y a la unidad. Por ello, en el trabajo pastoral, la planificación es tan importante que no podemos considerarla como algo superfluo que se puede hacer o no hacer, tomar o dejar. Del modelo de Iglesia comunión subyacente a este proyecto, se desprenden tres opciones pastorales esenciales: - Opción por la globalidad: “Toda realidad particular es comprensible sólo en la realidad global y sólo desde ésta es posible dar una respuesta adecuada. - Opción por la espiritualidad de comunión: Espiritualidad que no es sólo interioridad, sino estilo de vida. - Opción por la comunidad como sujeto. Porque el servicio pastoral es propio de todo el Pueblo de Dios. De estas opciones pastorales básicas se desprenden los criterios operativos para la acción pastoral. Entendiendo por pastoral el servicio propio de la Iglesia, a las personas y a la comunidad-pueblo, de un tiempo y de un lugar, para que respondan progresivamente, como personas y como comunidad-pueblo, a su vocación a la comunión con Dios, a la santidad, y alcancen la salvación-liberación en Cristo, y acontezca y se extienda el Reino de Dios. Consecuentemente, la pastoral es servicio a un pueblo en su camino hacia la santidad. Los criterios pastorales invitan a una conversión del corazón, lo que supone unas actitudes nuevas frente a la acción pastoral. De esta manera superamos la pura técnica y proveemos al proyecto de un contenido de espiritualidad que le da su verdadero sentido como ámbito de comunión y participación. El propósito es ayudar a los grupos parroquiales empeñados en el proyecto a reflexionar sobre sus propios valores y revisar sus motivaciones en la acción pastoral. La teoría prospectiva y su aplicación a la acción pastoral Para actuar eficazmente sobre un conjunto se requiere una adecuada planificación. Entre los posibles métodos de trabajo se escogió para el proyecto el que se basa en la Teoría Prospectiva. El núcleo fundamental de la teoría prospectiva reside en el concepto de futuro que ésta presenta. El futuro deseado se visualiza como posible. La utopía es presentada en términos operativos a través de un modelo ideal que toma formas concretas, prácticas y realistas. El ideal deja de ser un sueño para pasar a ser un objetivo. Por otra parte, el método permite que éste modelo ideal sea expresión de las aspiraciones más profundas del corazón humano. Toda persona, en sus deseos, necesidades, frustraciones, anhelos e intuiciones, lleva en germen el proyecto de un futuro mejor que, en nuestra aplicación encuentra en Jesucristo su expresión de plenitud. Con la ayuda del método se logra hacer realidad el ideal a través de un proceso paulatino. La planificación y la programación permiten realizar la síntesis progresiva entre dos polos: un ideal que nos gusta y nos atrae y una realidad que no nos satisface. El problema fundamental en su primera aproximación Somos una Iglesia que se muestra recelosa frente a la comunión de sus miembros y muy poco articulada en sus acciones pastorales. Una Iglesia con escasa conciencia comunitaria y de mirada corta en su misión. Una Iglesia que, en sus iniciativas pastorales se siente a gusto en los esquemas habituales, pero teme afrontar los nuevos desafíos que el tiempo y la sociedad le presenta. Una Iglesia rica en planteamientos audaces, pero que retorna a lo acostumbrado a la hora de enfrentar la realidad cercana. De lo cual se concluye que el problema pastoral de nuestra diócesis es la débil vivencia de la vocación cristiana de sus fieles, el recelo y la mutua desconfianza entre sus agentes pastorales, y la escasa conciencia comunitaria y organicidad misionera. Modelo ideal de la Diócesis de Saltillo Idea fuerza El pueblo de de Dios peregrino de la esperanza y constructor del Reino de Cristo en la Diócesis de Saltillo, resplandece ante el mundo por la santidad de vida de sus fieles. Se constituye de dones, ministerios y carismas. Celebra jubiloso la fuerza del Espíritu que lo renueva incesantemente como signo de comunión, instrumento eficaz de evangelización y sacramento de una nueva sociedad. Objetivo último El pueblo de Dios que peregrina en la Diócesis de Saltillo como una gran familia presidida en la fe y en el amor por su Obispo en comunión con su presbiterio, mediante el testimonio radiante de la santidad comunitaria. - Expresa en la coherencia de vida cristiana la íntima comunión de todos sus miembros entre sí y con Cristo, y en el dinamismo orgánico y global de sus acciones pastorales. - Celebra la Eucaristía como exigencia de comunión e imperativo de solidaridad fraterna. - Da testimonio del amor ofreciendo al mundo razones de esperanza que dan sentido a la vida y a los proyectos humanos. Finalidad El pleno acontecimiento en esta región del mundo del reino de la verdad y del amor, de la gracia y santidad, de la justicia y de la paz, inaugurado por Cristo. Los cinco niveles de acción pastoral El proceso, por exigencia del proyecto ideal, ha de ser también global. Es decir, ha de afectar a todas las dimensiones de la pastoral parroquial y diocesana, y tener en cuenta todas las dimensiones de la vida de los cristianos. La necesidad de garantizar esta globalidad nos ha llevado a determinar tantos niveles de acción como son necesarios para que no haya actividad posible sin su espacio correspondiente. Y a ordenarlos por importancia, de acuerdo con la lógica del ideal y con la idea de pastoral que informa todo ello. (Estos niveles de programación son necesarios también para el análisis y diagnóstico de la situación, que se hacen a la luz del proyecto ideal). 1. PASTORAL COMUNITARIA Pastoral de multitudes Pastoral de pequeñas comunidades Pastoral familiar 2. PASTORAL SECTORIAL Pastoral infantil Pastoral juvenil Pastoral obrera 3. SERVICIOS PASTORALES Pastoral catequética Pastoral litúrgica Pastoral de la caridad 4. PASTORAL MINISTERIAL Formación espiritual y pastoral de los agentes en su conjunto Formación doctrinal permanente de los agentes de pastoral 5. ESTRUCTURAS Estructuras de comunicación Estructuras de elaboración Estructuras de decisión Comisión de asuntos económicos Servicios técnicos Oración por el Plan de Pastoral Padre de bondad lleno de amor y ternura por tu pueblo, que entregaste al mundo a tu único Hijo, Jesús, principio y fin de tu Reino en la tierra. Mira nuestra pequeñez como diócesis y envíanos el Espíritu de tu Hijo. Que su aliento creador nos anime en la búsqueda de tu voluntad. Que su gracia nos haga crecer en la espiritualidad de la comunión, para que nuestras comunidades se conviertan en casa y escuela de la comunión y de la participación. Que tu Espíritu ilumine la conciencia de los laicos, de los consagrados y de los pastores de nuestra Iglesia Diocesana, para que con un corazón renovado nos incorporemos al dinamismo del Proyecto Diocesano de Renovación Pastoral, que es nuestra respuesta a los desafíos de la Iglesia y de la sociedad en la que vivimos. Ayúdanos a asumir el compromiso que a cada uno corresponde como miembros de esta porción del pueblo de Dios que es la Diócesis de Saltillo, y fortalece la debilidad de nuestro testimonio con una voluntad entusiasta y renovada, para que mantengamos viva la esperanza, remando mar adentro. Que no haya lugar para el pesimismo y la indiferencia y que, al amparo de Nuestra Señora de Guadalupe, Madre de Dios, Madre de nuestro pueblo y Estrella de la Primera Evangelización de América, seamos, como ella, fieles al proyecto amoroso y transformador de tu Reino y podamos así contribuir a que el mundo sea más justo, más fraterno y más solidario. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor, Amén. |

