| Siete nuevos diáconos para la Iglesia local | |
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Una bendición de Dios es contar con siete nuevos diáconos en la Diócesis de Saltillo desde el pasado 29 de Junio del 2009.
Jesús Sánchez, José Alonso Gaytán del Bosque, Rodrigo Hernández Cerda, Enrique Martínez Torres, Benito Moreno Jaramillo, José Rosendo Navarro y Eduardo Sosa Nava, fueron quienes recibieron el primer grado del sacerdocio: el diaconado.
Según la Constitución Lumen Gentium, hecha en el Concilio Vaticano II, el diácono debe ocuparse “en nombre de la jerarquía en oficios de caridad y administración, y en obras de ayuda social; dirigir legítimamente, en nombre del párroco y del Obispo, las comunidades cristianas dispersas; promover y apoyar las actividades apostólicas de los laicos” (no. 22, 9-11).
Es así como los siete nuevos diáconos realizan su ministerio sacerdotal en las diversas parroquias a las que fueron asignados por el obispo.
Cabe mencionar que la Eucaristía de la ordenación la presidió Fray Raúl Vera López, y quien fue acompañado por el Obispo emérito Monseñor Francisco Villalobos y algunos sacerdotes de la diócesis.
Ante familiares y amigos de los candidatos al diaconado, don Raúl los invitó a predicar el evangelio con fuerza y con verdad y sin quedarse callados ante la situación tan difícil que se vive en el mundo.
“El Señor pide que no se queden callados, no pueden condescender. Sólo así salvaremos al país, no podemos estar creyendo, no dejen pasar las cosas, de señalar las del crimen organizado, la corrupción, impunidad, la mentira”, señaló el Obispo frente a los diáconos.
Continuó: “Su llegada a la vida religiosa es en un momento privilegiado, donde no se debe ir hacia atrás dándole cuenta muy grande a Dios de lo que pasa hoy en el mundo, en un sistema económico y de muerte”.
“Yo les pido no justificar, no sentirse por encima de sus hermanos, de hacerlo así serán inútiles, tienen que quitarse cualquier idea de superioridad, recordando que es un don de servicio y eso no los hace superiores a los demás”, mencionó Vera López al pedirles humildad a los nuevos diáconos.
Después del rito religioso, tras el cual los diáconos en un año podrán ordenarse sacerdotes, se les hizo prometer fidelidad al Obispo de Saltillo y sus sucesores, así como guardar la castidad que se pide dentro en la vida religiosa.
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