| Cine para conscientizar | |
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Tres películas que abordan el tema de la situación de los jóvenes en la calle se presentaron en el Cine-forum Chavos Banda, organizado por la Pastoral de Situaciones Críticas y el Centro Diocesano de Pastoral de Adolescentes y Jóvenes (CEDIPAJ) el pasado 27, 28 y 29 de enero en las instalaciones de dicho centro.
De la Calle, Barrio y Polaquito, fueron las cintas donde se ve la desintegración familiar, la corrupción, la impunidad que llevan a los jóvenes al consumo de la droga y el alcohol con efectos, la mayoría de las veces, negativos.
Al cine-forum acudieron personas que pertenecen a Bandas Unidas en el Espíritu Santo (BUES), grupo que se dedica a trabajar con jóvenes que se reúnen en las esquinas, en los barrios, en las colonias conflictivas de Saltillo.
Como es el caso de Héctor Saucedo, coordinador actual de BUES y quien ahora es ministro de Eucaristía, aunque dice “algo inmerecido”.
Con un lenguaje coloquial, Héctor narra el proceso que vivió para descubrir lo que Dios quiere de él, sobre todo valorarse a sí mismo y reconocer que el llamado es para servir a sus hermanos.
“Muchos dicen que entran a las drogas porque en su casa no hay amor; en mi caso no fue así, simplemente lo hice porque quería hacerlo”, afirma Héctor.
El grado de enfermedad tocó fondo cuando se daba cuenta que el mismo alcohol lo dejaba inmóvil, sólo veía a su alrededor, sin embargo, su voz permanecía inerte.
Al pasar por una de esas crisis, decidió hablar con un familiar para que lo llevara a un internado en una institución en Parras de la Fuente para su recuperación.
Fue ahí donde se le presentó la oportunidad al querer escaparse para continuar con la misma situación o la recuperación definitiva.
Ahí mismo cuestionó a Dios diciéndole: “si tú me enviaste a este mundo, tú dame la fuerza para salir adelante, para ser fuerte y no caer”.
A partir de ahí se fue recuperando, tomó el control de su vida y ya tiene 20 años que no sufre por el alcohol.
Ahora su vida la dedica a recorrer la barriada, a estar con los chavos banda, a hablarles de la Palabra que se convierte en vida, a desgastarse por quienes pasan la misma situación que él vivió en un momento dado.
Pero Héctor no es el único en realizar este trabajo, incluso antes que él otras personas iniciaron proyectos con jóvenes en situaciones críticas, como el caso de María Esther Garza.
Ella, en 1991, con la asesoría del padre Plácido Castro y la religiosa salesiana María Amalia Fuentes, atendían a jóvenes que integraban Los Calaveras, grupo que se reunía en Valle Escondido.
“Yo veía a los jóvenes en las esquinas y decía: quiero evangelizarlos”, comentó María Esther, quien también acudió al cine-forum.
Expresó que acudía a las esquinas con los chavos y descubrió que eran “muy espirituales y descubren el trato que les damos”.
Experiencias como misas con ellos, acuerdos entre ellos, juramentos para que aminoraran las broncas entre las pandillas, se quedaron plasmadas en la vida de María Esther, quien reconoce que ahora hace falta mucho trabajo en la calle.
“Ahorita estamos en la reorganización, pero ya queremos salir a evangelizar, a estar con ellos porque descubrimos que ahora el consumo es mucho mayor, se hacen más daño”, afirmó.
Compartió que del trabajo realizado son pocos los que deciden dejar el alcohol y la droga, pero existen testimonios muy interesantes donde la vida del joven ha cambiado y, algunos de ellos, por el rezo del rosario.
Por lo pronto, después del cine-forum, se llevará a cabo un taller para jóvenes en situaciones críticas, al que se espera que asistan las personas interesadas en abordar y trabajar en esta temática.
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