| Bendijeron Casa Comedor "Dónde está tu hermano" | |
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Familiares de personas internadas en el IMSS, ubicado en la Colonia Santa Anita, pueden acudir a la Casita Comedor Dónde está tu hermano, a recibir alimentos mientras sus familiares se encuentran hospitalizados.
Después de ser bendecida el pasado 6 de enero por Fray Raúl Vera López, Obispo de Saltillo, la casa abrió sus puertas a las personas que por una u otra razón se les dificulte o no cuenten con solvencia económica para alimentarse.
Un equipo de personas, laicos y sacerdotes, son quienes se encargan de llevar a cabo esta misión, después de darse cuenta que mucha gente se quedaba fuera del hospital y no podía comprar alimentos porque no contaban con dinero suficiente para ello.
Fue así que empezaron a organizarse y acudir a ese lugar con alimento preparado; ahora no va a ser así; se invitará a las personas a acudir a este lugar en donde ya existe una cocina y un comedor.
“Se está condicionando el lugar y aunque todavía faltan muchas cosas, ya se opera”, explicó el sacerdote Juan Manuel Ledezma, quien proporcionó los enseres y el equipo para la misión específica.
En una ceremonia sencilla, Fray Raúl Vera López, Obispo de Saltillo, invitó a todos y todas a descubrir a Jesús Niño en las personas que no tienen qué comer, en este caso, quienes acuden a ver a sus familiares sin un monto económico.
“Este esfuerzo por restablecer el orden de la justicia es donde actúa Jesús, porque él vino a proteger al débil, ya que estas personas que acuden al Seguro reciben bajos salarios que no les alcanza para sostenerse mientras su familiar se encuentra hospitalizado”, dijo don Raúl
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Por eso, remarcó, este centro se hizo con el “concepto de gratuidad, de compartir los bienes con el prójimo, que la balanza de la justicia se equilibre aunque sea un poquito”.
También expresó que “nosotros tenemos que trabajar desde los pobres, produciendo un mundo más justo y equitativo”.
Agradeció a quienes están al frente de esta labor porque hace “que nuestra Iglesia tenga estos toques porque sin obras, el Evangelio suena a nada”.
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