Muy querido Polo:
Con gran sentido de solidaridad te expreso mi cercanía de hermano en estos momentos. Me ha consternado la noticia del secuestro y asesinato de tu sobrina Karina. Extiendo a tu hermano y a tu cuñada, junto con toda la familia cercana mi profunda condolencia. Reciban un abrazo lleno de sincero afecto, que sirva de consuelo y fortaleza ante un acontecimiento que nos indigna mucho y nos cuestiona.
Quiera Dios que tanta sangre inocente como la de Karina, unida a la Sangre de quien murió para rescatarnos de la miseria y ruindad del pecado, Jesús, el Coredero Inmaculado, sirva para sacudir nuestras conciencias, hasta el punto de reaccionar como Iglesia y como sociedad, ante la indolencia y deshumanización que estamos viviendo en estos momentos en México. Que iluminados y fortalecidos por la gracia de Dios, busquemos los caminos que nos llevan a la paz, llenos de un gran celo por el respeto profundo a la vida de todo ser humano.
Horrores como éste nos deben impulsar a exigir los cambios necesarios en el rumbo por el que en estos momentos se han empeñado tomar, quienes tienen la responsabilidad de nuestra patria. Deben darse cuenta, a través de nuestra responsabilidad cristiana y ciudadana, que no podemos continuar con estrategias que nos están llevando al fracaso, a la violencia fratricida y a la muerte.
Encomiendo a la intercesión poderosa de la Santísima Virgen de Guadalupe a Karina, a ti y a toda tu familia, para que la luz poderosa de Dios y su amor la inúnden a ella en el cielo y a todas y todos ustedes aquí en la tierra. Les abrazo nuevamente.
Fr. Raúl Vera López, O.P.